Aguantó pinchazos estoicamente, por lo cual mereció todos los parabienes.
Salimos de Madrid con deseos de espárragos y los hubo. ¡Vaya si los hubo!. Aquí tenemos a María disfrutando del esparragón de su Raúl.
Vimos muchos animalitos de los que corren y de los que vuelan.
Lo normal del campo se repitió, hubo apetito y sed, y, había comida y agua. Plantamos nuestras posaderas en suelo liso, a la sombra de un almendro, aunque no estaba Eloísa.
Al regreso las consabidas cervecitas, con unas racioncitas... y pa'casita.
Una bonita jornada para el recuerdo. Dejo siete fotos de la jornada.
¡¡Raquel ya es cardillera!!. Sabe donde los hay, cómo se cortan, cómo se pelan y qué pinchazos meten los jodios...

